En qué fallan los sitios web 5: se sostienen sobre premisas discutibles, inexactas y débiles
Mar 31st, 2008 por Don Palabras
-Estimados señores del directorio, les tengo excelentes noticias. ¡Nuestro sitio web está de maravilla! El mes pasado hicimos una encuesta entre nuestros usuarios para medir su usabilidad y, qué creen, tiene un 100% de aceptación. ¿De qué problemas de usabilidad hablaban esos consultores de pacotilla que vinieron el otro día?
-Pero señor delegado ¿Y entonces por qué ha aumentado el número de llamados al call center de gente diciendo que no encuentra las cosas en el sitio?
- Mmm… Creo que no fui lo suficientemente claro. Repito: tengo en mis manos este análisis de usabilidad, realizado por una prestigiosa empresa de estudios de mercado, que dice que, al entrevistar a los usuarios, le ponen nota 10 al sitio. Lo encuentran estupendo en todos sus aspectos. El sitio ES USABLE ¿Qué más evidencia quieren? Siempre habrá usuarios más lentos que otros. Como en la vida. Pasemos al siguiente punto, caballeros, aquí no hay nada más que discutir…
Escenas como la descrita no son lejanas a lo que ocurre en la realidad. Funcionarios no especializados en el medio web, contratan a proveedores extraordinarios en otras áreas, pero que tampoco son especialistas en técnicas de análisis de interacción con interfaces digitales. Este caso, por ejemplo, revela un error típico, representativo de muchos otros: la usabilidad, una variable que se mide estudiando el comportamiento, es mal analizada desde el punto de vista de la opinión.
Si los dueños de los sitios web se quedan con lo que indican estudios como éste, jamás podrán identificar los verdaderos problemas que tienen. La autocomplacencia y la ausencia de una visión experta son evidentes manifestaciones del error que ahora nos ocupa: el diagnóstico, construcción, administración y política de mejora continua de sitios web basados en supuestos que no son confiables, ni válidos, ni exhaustivos ni especializados en el medio.
Un diagnóstico correcto es el primer paso para mejorar. Incluso antes de nacer, muchos proyectos están condenados al fracaso, simplemente porque se basan en premisas erróneas o inútiles para los objetivos que se busca cubirir.
He aquí algunos ejemplos:
Usabilidad trabajando con usuarios
La única manera de medir bien la usabilidad al trabajar con usuarios es mediante el testeo y el análisis de tareas. No hay otra forma. El concepto de usabilidad -que es una norma ISO- se basa en la eficiencia y eficacia con la cual una persona satisface una necesidad al interactuar con una interfaz en un contexto de uso específico.
No sirve preguntarle a un usuario si un sitio es usable o no. Las opiniones suelen ser contradictorias con lo que se observa empíricamente. Me ha tocado hacer testeos en los cuales los usuarios son incapaces de realizar las tareas encomendadas y al final los he escuchado decir, como conclusión de la actividad, que “el sitio es bueno”, funciona correctamente y les gusta. Probablemente al dueño de una empresa que promueve transacciones en línea le da lo mismo que sus usuarios encuentren fascinante el sitio si son incapaces de concretar las compras.
Otro ejemplo: organismos públicos que se jactan de tener encuestas de satisfacción que posicionan a sus sitios como altamente usables. Lógicamente la evaluación de los usuarios es buena. Si su único punto de comparación es un trámite presencial burocrático que pude tardar horas y hasta días, una transacción en línea que les demande 40 minutos de su tiempo es tomado como una bendición. En estos casos la autocomplacencia de la autoridad -que, por cierto, habitualmente no tiene competencia en su rubro- es la gran barrera que impide mejoras. La metodología de análisis no se hace cargo de todas las variables involucradas y se sacan conclusiones muy convenientes, pero con poca altura de miras (al respecto recomiendo leer el post “La modernización es un proceso permanente”, de E-Gobierno, en el cual queda de manifiesto cómo la autocomplacencia es enemiga de la modernización).
Ok, el sitio es usable ¿Y?
Superado el caso anterior, un problema habitual de los análisis de las grandes empresas es que creen que con tener un sitio usable es suficiente para que éste les reporte los beneficios que esperan. No es así. La usabilidad es una condición que por sí sola no sirve de nada. Más importante y anterior a la usabilidad es la perspectiva estratégica.
Me ha tocado ver estudios de usabilidad basados en tareas que no son las críticas para el éxito del negocio. Primero debo definir qué espero de mi sitio. Sólo una vez que lo tenga claro puedo ejecutar las pruebas de usabilidad. Si quiero vender computadores en línea, las pruebas de usabilidad deben considerar todas las tareas necesarias para comprar un computador y no, por ejemplo, sólo las necesarias para elegir bien un computador, porque con esos datos el usuario podría imprimir una cotización e ir a comprar presencialmente a la tienda de la competencia.
La usabilidad -también la accesibilidad- son condiciones mínimas para estar en la red. Pero ya pasó la época en la cual marcaban la diferencia. Nadie puede jactarse de que su sitio es 100% accesible y usable y que sólo con eso logrará sus objetivos. Sería como decir: “los textos de mi sitio no tiene faltas de ortografía”. Por supuesto que no deben tenerlas. Pero nadie puede esperar obtener felicitaciones por eso.
Benchmarking mal enfocado
El benchmarking o estudio de comparables es una técnica de análisis de la cual pueden obtenerse conclusiones valiosísimas para mejorar un sitio web. Consiste en mirar qué hace la competencia (o productos parecidos) para extraer buenas prácticas e identificar áreas de oportunidad.
He visto estudios de este tipo que tienen algunos de los siguientes problemas:
- No tienen un norte claro. Antes de hacer un benchmark es necesario saber muy claramente qué queremos lograr con nuestro sitio. Sólo así es posible discernir y enfocarse en las cosas importantes del análisis. Hay demasiados aspectos de un sitio que pueden ser estudiados. Antes que todo es necesario enfocar bien los esfuerzos. Muchos estudios abarcan tanto, sin jerarquizar, que terminan generando más interrogantes que certezas.
- Se enfocan a la comparación entre elementos más que a extraer enseñanzas provechosas. Lo importante de un benchmark no es saber cuál sitio es el mejor, como si se tratase de un ranking; el ranking es secundario, lo relevante es sacar de cada uno la conclusión que más sirva a los propósitos del proyecto.
Mejorar las competencias
He comprobado que el origen de estos problemas está casi siempre en las competencias de quienes finalmente toman las decisiones en relación con los sitios web de las empresas. Generalmente se perfilan hacia dos extremos que les impiden dar con las resoluciones acertadas:
- Son muy técnicos, pero les falta la perspectiva de negocios.
- Tienen clara la perspectiva de negocios, pero ignoran completamente los códigos del medio.
Las destrezas para desempeñarse con soltura en un medio en pleno proceso de maduración no pueden ser adquiridas de la noche a la mañana. Pero lo que sí se puede pedir es al menos interés en ver qué está pasando en el mundo en estas materias y no cerrarse sólo a viejas fórmulas que no siempre funcionan cuando se trata de la web.

